El Espiritismo en Efervescencia

Las primeras nociones que se pueden encontrar en la historia documentada de México sobre la práctica del espiritismo kardeciano (derivado de la codificación de las comunicaciones espíritas hechas por el francés Allan Kardec) datan del año de 1870.

Si se conoce que El Libro de los Espíritus fue publicado el 18 de abril de 1857 en París, Francia, podemos asegurar que, en realidad, la llegada del espiritismo a México no es tan reciente como pudiera pensarse, ni se trata de una doctrina joven en nuestro país.

La presencia del espiritismo en México ha sido conocida por la práctica que de éste tuvo Francisco I. Madero, sin embargo, para cuando este personaje histórico tuvo sus primeros contactos con la doctrina (1891), mucha historia se había escrito ya.

Sin demérito alguno de este héroe patrio, el Espiritismo no nace ni muere con Francisco I. Madero. La existencia de un gran movimiento espírita detrás de esta página de Internet es una muestra de ello.

Antes bien, para 1870 el espiritismo era un movimiento en efervescencia en muchas partes del país –ciertamente en unas más que en otras. No obstante, debe hacerse notar que fue en Guadalajara donde se registró inicialmente una fuerte presencia y gran actividad en la escena pública para, posteriormente, mudarse a la Ciudad de México.

En agosto de 1872 ya se había constituido la Sociedad Espírita Central de la República Mexicana y el general Refugio I. González había fundado, en 1868, en Guadalajara, Jalisco, el primer periódico espírita llamado La Ilustración Espírita.

Pero además, Refugio I. González había traducido en 1872 “El Evangelio Según el Espiritismo” y, en 1875, “El Libro de los Espíritus”, ambos textos correspondientes a las 5 obras que codificó Allan Kardec (además de estos dos, “El Libro de los Médiums”, “El Cielo y El Infierno” y “La Génesis”).

Otro dato de interés es que Ignacio Mariscal, entonces ministro de Relaciones Exteriores de Porfirio Díaz, tradujo de manera anónima en 1892 el libro de León Denis llamado “Después de la Muerte”.

Notoriamente, como un signo de la fuerza con que crecía el espiritismo, el obispado de Querétaro había emitido ya una carta pastoral en contra de éste en 1872. Representantes de ambos libraban intensos debates en las páginas del periódico La Ilustración Católica.

Existen diversas revisiones históricas que, dilucidando centralmente sobre la faceta espírita de Francisco I. Madero, permiten reconstruir parte de la historia del espiritismo en México.

Sin embargo, es necesario revelar que desde esa época, los precursores del espiritismo kardeciano manifestaban una gran preocupación porque la práctica de esta doctrina se apegara a los principios dictados por los espíritus superiores al codificador Allan Kardec, lo cual nos indica la existencia de prácticas distintas a éstos.

Regresando a la revisión de ese episodio histórico, destacan los exhaustivos trabajos de los historiadores Yolia Tortolero Cervantes, con su obra “El Espiritismo Seduce a Francisco I. Madero”, y José Mariano Leyva, con “El Ocaso de los Espíritus, El espiritismo en México en el siglo XIX”, entre otros más, en los cuales adicionalmente se hace una compilación de las cartas sicografiadas por Francisco I. Madero a través del ejercicio de su mediumnidad.

Derivado de estas investigaciones se puede establecer hoy que los movimientos espíritas en el país generaron un número diverso de publicaciones, que tenían como fin divulgar la doctrina.

Entre éstas destacan “La Luz en México” (1872), periódico en el que se dictaban las reglas para conservar los principios doctrinales codificados por Allan Kardec y que era editado por el Círculo Espírita Central, de la Sociedad Espírita Central de la República Mexicana.

Asimismo, existieron “La Sombra de Hidalgo” (1894-1895); “El Orto de la Verdad” (1878), en Xalapa, Veracruz; “Nueva Era” (1878), en el Puerto de Veracruz, y el “Boletín del Círculo Espírita Paz y Progreso” (1890), en Orizaba, Puebla, de acuerdo con el trabajo de investigación de Celia del Palacio Montiel, denominado “Inicios de la Prensa Especializada Durante el Siglo XIX en Veracruz”.

En los primero años del siglo XX surgieron otros periódicos espíritas como “Alma” (revista editada de 1904 a 1905 en Guadalajara por Juan Farías y que era el órgano de difusión del grupo espírita Viajeros de la Tierra), “Lumen”, “La Luz”, “El Cristiano Espírita” y “Nueva Era”. Destaca de igual manera “El Obrero Espírita”, periódico mensual y órgano de difusión del Círculo Espiritista Amor y Progreso del estado de Morelos que se editó de 1910 a 1911.

Asimismo, “La Cruz Astral”, “El Siglo Espírita” y “Helios”, en los que Madero realizó algunas colaboraciones sobre temas espíritas.

De igual manera se realizaron publicaciones formales de las comunicaciones recibidas a través de la práctica medianímica, como es el caso del libro “Reproches y Consejos”. Obra medianímica recibida por el médium psicógrafo Francisco Urgel, editado en 1889 por el Círculo Espírita La Luz.

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